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Las botas que caminan solas

La alameda es uno de los lugares más populares de Orizaba, aunque no es tan antigua como alguno de sus barrios, guarda entre sus majestuosos arboles, toda clase de historias, encuentros furtivos y tristes despedidas, sin faltar desde luego una dosis de violencia por algunas peleas que ahí han tenido lugar.

Sin embargo, la alameda por sí misma no es lo único que hace a este lugar algo tan especial, también cuentan las antiguas construcciones que le rodean, y aunque algunas van desapareciendo, forman parte del patrimonio cultural de las nuevas generaciones de esta ciudad, como es el caso de dos conocidas y prestigiosas escuelas que se encuentran enfrente de ella.

La historia de hoy, se refiere una de estas dos escuelas, en donde hace muchos años estuvo funcionando la escuela de Educación Física de Orizaba, y por los sábados, sus instalaciones eran ocupadas para dar clases de inglés, por la filial de un instituto del Puerto de Veracruz.

Fue una mañana de un sábado, cuando a la joven maestra que impartía clases de ese idioma y a su grupo, les sucedió una experiencia que puede parecer fantasiosa o incluso exagerada, pero en su momento aseguraron que los hechos fueron tal y como se narran a continuación.

Mientras que esperaban a que alguien les abriera el salón, reunidos en el patio de la escuela, escucharon pasos que se acercaban sin ver a nadie. Siguieron conversando cuando nuevamente escucharon los pasos.

Pensaron que alguien les quería jugar una broma, por lo que iniciaron la búsqueda de quien pudiera estar escondido, tal vez entre los árboles, pero no encontraron nada ni nadie.

Al hacer conjeturas acerca de dónde podían provenir los pasos, quedaron cerca de la barda de la escuela, cuando volvieron a escuchar el ruido, y al volverse hacia la barda que estaba detrás de ellos vieron con gran asombro algo que aseguran eran un par de botas tipo militar que caminaban solas sobre ese lugar.

Ante tal visión, todos quedaron sorprendidos agachados en el suelo, preguntándose unos a otros si veían lo mismo y si por alguna razón estarían sufriendo algún tipo de alucinación colectiva, mientras tanto, ante su atónita mirada, las botas bajaron la barda como si alguien las guiara y se dirigieron al grueso tronco de un árbol que estaba cerca, en donde desaparecieron.

Desconcertados, fue como los encontró la persona que llego a abrirles el salón que iban a ocupar y a quien le contaron la experiencia que acababan de vivir esperando que se riera de ellos, sin embargo, les comento que en ese lugar suceden frecuentemente cosas raras y que no eran los únicos en experimentarlas.

La persona les dijo que ya estaba acostumbrado a ese tipo de sucesos y no tenia miedo, primero, porque nunca le ha pasado nada malo y segundo, porque fuera de las personas a las que también les había ocurrido algo, nadie le creía cuando le contaba.

Comentarios

2 pensamientos sobre “Las botas que caminan solas”

  1. ME GUSTAN SUS LEYENDAS YO NACI EN RIO BLANCO VERACRUZ , VIVO EN EL D.F. PERO ESTOY ENAMORADA DE RIO BLANCOORIZABA Y TODOS LOS LUGARES MAGICOS DE VERACRUZ, PERO SOBRE TODAS LAS COSAS ME GUSTARIA ENTRAR ALA CASA ENBRUJADA EN ORIZABA

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